miércoles, 21 de marzo de 2018

DESFILE DE GREMIOS...

Nuestra Semana Santa, consta de momentos únicos que el año pasado, intente rescatar con los artículos del Pardal y de los Mayordomos, ahora para completar este elenco de personajes y momentos litúrgicos únicos de nuestra Semana Santa y también especiales, porque en ninguna otra Semana Santa de España se produce nada parecido, os paso a describir, el Desfile de Gremios...

En su transcurrir en la tarde de Viernes Santo los distintos Gremios
en la Plaza Mayor de la Ciudad a la altura de la GREGORY.

Estos desfiles se incorporan a partir del declive de las archicofradías a comienzos del siglo diecinueve, y tomando estos Gremios, el relevo de las grandes cofradías, así por ejemplo el Longinos o la Crucifixión, es acogida por el Gremio de los hombres del campo y la Oración del Huerto por los hortelanos de la ciudad.
En la tarde del Jueves y del Viernes Santo, después de acudir al lugar acordado por el Mayordomo de cada Hermandad y allí este agasajar a los hermanos con un refresco (consistente normalmente en café, copa y puro) y disfrutando de momentos entrañables y de convivencia, entre los hermanos, los que van a portar esa tarde los Santos Pasos, con la horquilla en mano (se colocaran escrupulosamente en su lugar de carga) y seguidos por el Mayordomo que ira con la Vara y el Mayordomo saliente que portara el banderín, al toque del Pardal partirán en busca de las demás hermandades, hasta la sede de la Junta de Cofradías a donde estará esperando la Vara Mayor y desde donde partirá el comienzo del Desfile de Gremios, por la Rua Mayor (símbolo de nuestra ciudad y lugar emblemático) hasta el Ayuntamiento, para así poder pedir pleitesía a las autoridades locales, para que estas acompañen y presidan la procesión...

Un momento único e irrepetible que muchas veces pasa inadvertido para el turista o visitante y que en muchas ocasiones, los riosecanos hacen a modo de guía improvisados, explicando lo que se va a vivir en breves instantes, haciendo si cabe mas importante y mas orgullosos, de lo que el es o ha sido participe en repetidas ocasiones...

La famosa recría durante el desfile de Gremios en su transcurrir
por la calle Lázaro Alonso, en la tarde del Viernes Santo.

jueves, 8 de marzo de 2018

DULCES RECUERDOS DE LA PASION...

Siempre como ultimo aderezo para tan rico postre, la miel, que empapa, toda la torrija convirtiéndola en el postre perfecto.

Llegando este tiempo de Cuaresma, la Semana Santa es toda una expresión de buen gusto, también para el paladar y en esto mis recuerdos de mi mas tierna infancia se agudizan.
Y es que estos días, mi abuela y mi madre nos deleitaban con unas suculentas sopas de ajo para aguantar estás ultimas semanas de frió, antes de dar paso al buen tiempo y el calor primaveral.
Aparte como costumbre y tradición, todos los viernes de Cuaresma, deleitarnos con un potaje de vigilia y para cenar casi siempre con algo de pescado.
Pescados como podía ser el bacalao, con tomate o al ajo arriero y que por cierto le encantaban a mi abuelo Jesús y quizás por eso, también era el menú escogido por la familia para la cena de Nochebuena y que por ello tanto me gusten a mi. Y de postre siempre una exquisita torrija, fabricada con pan del día anterior, leche, huevos, harina y aceite, y para terminarlas, un magnifico chorro de miel que empapaba toda la torrija, proporcionándola el dulce exacto para que al comerla tuviera que chuparme los dedos al escurrirse el exceso de miel, en definitiva una receta sencilla, que hacían de este postre, en estos días de Pasión, el perfecto sacrificio por el bien del alma y que ponen la mejor nota a estas fantásticas cocineras de gran maña en los fogones y que hacen que año tras año se dibuje una sonrisa en mi cara, recordando a mi abuela Teo.

jueves, 1 de marzo de 2018

ARQUITECTURA POPULAR...

Si de algo puede presumir la Vieja India Chica, es de la suerte arquitectónica, que los soportales nos regalan en el transcurrir diario, recordándonos a cada paso, el pasado de esta Ciudad de los Almirantes, siendo estos, fieles testigos de las ferias y mercados que dieron esplendor a esta tierra.
Y es que para muchos de los que leéis mis artículos semana tras semana, os sorprenderá la foto elegida esta semana para ilustrar estas palabras, foto, que nos muestra una parte desconocida y perdida para muchos de vosotros, del carrejo que forma la Rúa Mayor, con una larga alineación de casonas de aspecto acomodado, unas de adobe otras de piedra, con vigas de madera y que acogen unos soportales de madera, sin olvidarnos de la magnifica rejería y airosos aleros.

Lamina de mi colección, del afamado pintor palentino Ángel Cuesta Calvo, firmada por el en la esquina derecha en 1978.
Calle San Juan, soportales desgraciadamente, hoy desaparecidos...

Y es que todavía hoy, después de haberla recorrido miles de veces, me sorprendo de la belleza tan espectacular, que confieren la arquitectura popular a esta mi ciudad y me hace reflexionar sobre aquellos rudos hombres que ocuparon estas tierras y que con las artes heredadas y con la albañilería popular, hacen que cada casa adquiera una belleza distinta a la de al lado, imprimiendo el carácter necesario para mantener sus muros, fieles a su historia.
Pero a veces y sobre todo desde hace unos años, el despoblamiento del centro histórico ha ocasionado que se echen al olvido aquellas humildes viviendas para dar si cabe el valor más necesario, al viejo solar y creando con ello, feos bloques de hormigón que en nada reflejan, la espectacularidad de nuestro patrimonio arquitectónico, por eso quizás, hoy deberíamos de empezar a pensar en preservar lo que nos queda, no permitiendo que la piqueta del desconocimiento, del desprecio y del olvido, nos deje huérfanos de esta magnifica arquitectura tradicional, dando para esto subvenciones, para rehabilitar el casco histórico y darlo el esplendor que merece... 
Porque me pregunto yo, algunos de los que leéis, mi blog, os imagináis que el transcurrir de nuestras procesiones históricas, fuera distinto al que hoy conocemos, porque parte del carácter que imprime la misma a los riosecanos, nos lo ha dado el mantenimiento de nuestros recorridos, por el eje comercial y social de nuestra ciudad.

jueves, 22 de febrero de 2018

TONALIDADES EN LA PIEDRA...

Uno de los monumentos que mas llama la atención a foráneos y residentes de la Ciudad de los Almirantes, es la iglesia de Santa María de Mediavilla y es que esta y su entorno son los protagonistas de mucha parte de la vida social de la vieja India Chica y una de las cosas que desde bien pequeño, siempre me llamo la atención, en mis continuas visitas al corro, es la portada principal del templo, construida siguiendo el modelo gótico, destaco el arco campanel, por el que año tras año los conjuntos procesionales en la tarde noche del Viernes Santo pasan para dar comienzo a la solemne procesión de la Soledad y la decoración de esta, destacando encima del mismo arco, el blasón de los Almirantes y a ambos lados los escudos de la entonces villa. 



Y tomando como ilustración de este articulo, esta magnifica postal de los años 50, de mi colección, podemos observar la diferencia de tonalidad respecto a la piedra original de la obra, mandada construir por los Almirantes en el siglo XV, su edificación siempre fue un tanto accidentada, hasta su finalización...
Y de ahí podemos sacar la conclusión, del porque esta diferencia de color en la jambas pétreas de la portada y es que en el año 1922 y 1923 ante el avanzado estado de descomposición del material constructivo empleado en la parte inferior de la portada, se aconteció una obra, de restauración, en la misma, donde se remplazo la antigua piedra, para así poder reconstruirla dando así a esta bella entrada del templo riosecano la mayor dignidad posible.
La postal también nos muestra parte de las escaleras del antiguo Corro, muy deteriorados por el paso del tiempo, y que gracias al Proyecto Almirante en los 90, se recuperaron, configurando el aspecto actual del mismo.

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martes, 6 de febrero de 2018

HIJO DE VIUDA POBRE...

Con esta entradilla, comienzo el articulo, de esta semana, en la que os presento este documento curioso y a su vez desventurado, primero por la pena de tener una madre, sin su compañero y sin un apoyo para sacar adelante económicamente a su familia y segundo porque el protagonista del papel es huérfano de padre, a día de hoy, doy gracias a Dios por no darme a conocer esa situación en la vida, ni a mi, ni a mi hijo.

Un documento de mi colección, en un estado magnifico, de esos que se pierden en los cajones...
Detalle del sello del Ayuntamiento de Rioseco.

Don Felipe Galindo, como otros tantos riosecanos mozos, eran convocados el día de la talla, en el Ayuntamiento, los cuales y de forma ordenada, como si de un ensayo se tratara de lo que en un futuro les esperaba, pasaban uno a uno por la mesa del secretario, el cual les preguntaba, de forma casi cantada, si tenían algo que alegar a lo que cada mozo, podía contestar:
-Nada.
-Hijo de viuda pobre.
-Corto de vista.
-Pies planos.
-Tengo un hermano en la mili.
-Etc.
Estas eran algunas de las causas por las cuales uno se podía librar del servicio militar obligatorio.
Pero la causa del documento de hoy es la de hijo de viuda pobre, el cual debía de tomar la responsabilidad de ser el sustento familiar, y con este documento firmado en 1941 en el Ayuntamiento de Medina de Rioseco quedaba comunicada la situación y la causa como aceptada, dando tres días para comparecer y si no se entederá que renuncia a su derecho. teniendo que realizar el servicio militar como cualquier otro.
Para generaciones pretéritas, el tiempo del servicio militar era la única ocasión que se salia del pueblo y se veía mundo, pero por otro lado, se consideraba un tiempo de adiestramiento en el que el varón se curtía en la disciplina y la adversidad ya que "a la mili uno iba hacerse hombre", pero en el caso de nuestro protagonista, Don Felipe Galindo ya lo era desde hacia tiempo...

En definitiva, los motivos que alegan los mozos y sus familiares para no ir al servicio militar constituyen un mosaico de vidas riosecanas.




lunes, 29 de enero de 2018

CALLE MEDIANA...

Siempre que desempolvamos una vieja fotografía, nos damos cuenta de todo lo que en ella hoy ha cambiado, por eso las dos instantáneas que hoy os muestro, nos van a trasladar a un Rioseco, desaparecido en parte, pero que hoy nos ayuda a descubrir como era hasta no hace mucho tiempo la Ciudad de los Almirantes.
Y dentro de las calles de Medina de Rioseco, destaco quizás, aquellas arterias principales, que por su relevancia en la vida diaria de nuestros vecinos, son parte de su esencia, y de la cultura que estas les imprime. 
Por todo ello esta, la Mediana es una de las calles mas emblemáticas de la Vieja India Chica, vía que nos traslada desde el Corro de Santiago, hasta el Corro de Santa María, siendo este ultimo, el centro geográfico de la ciudad, por ello, no es de extrañar que el nombre de la calle de hoy se refiera a la situación de la calle en medio de la ciudad.



La primera de las postales nos muestra una estampa de principios del siglo XX, donde la iglesia de Santa María, se hace protagonista de la misma, asentándose en medio del entramado urbano y la calle mediana hace de arteria principal entre el viejo caserío de la vieja ciudad, apreciándose aun el empedrado de la vía, este nos indica la importancia, de la calle, ya que las mas importantes de la ciudad eran las que tenían este privilegio y denotan la condición de la limpieza, evitando así el barro de las que no lo estaban, todavía las típicas casas castellanas predominaban en la época. Y la segunda fotografía, es de mediados del siglo XX, en ella aun se observa, el pobre asfaltado de la vía, algunas casas muestran los clásicos balcones de hierro forjado, otras viviendas muestran unos magníficos miradores, hoy desgraciadamente perdidos por el frió hormigón y el ladrillo de los bloques de viviendas que ocupan el solar dejadas por estas.


Restos de los animales de tiro eran habituales hasta no hace muchas décadas...
Fotografía de 1964, adquirida en Cataluña a fototeca particular.

Seguro que estas fotografías también llevaran a recordar a muchos de los antiguos alumnos del colegio San Buenaventura muchas anécdotas, dentro de su etapa estudiantil, por cierto la fachada que hoy observamos nunca estuvo en la calle Mediana, su ubicación original fue en la calle del Pescado, fue trasladada  allí, después de una remodelación del edificio, a finales de la década de los 60.
Pero lo que seguro no pasara desaparecido para los vecinos y forasteros, es que la calle Mediana, es el escenario perfecto para todas las manifestaciones religiosas del pueblo, haciendo de esta vía, la protagonista secundaria de la vida social de los riosecanos, siendo habitual, entre los cristales de una vieja ventana, todavía ver musitar una pequeña oración, al paso de los diferentes conjuntos procesionales.
Las históricas viviendas que resisten al tiempo, hoy corren el peligro de desaparecer, si estas no son rehabilitadas a la mayor brevedad posible, siendo habitual hoy observar como restos de las fachadas inundan parte de la calzada, con continuos desprendimientos de tejas o otros materiales, con el consiguiente peligro para los viandantes...


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lunes, 15 de enero de 2018

SINIESTROS HARINEROS...

Es este recorte del periódico local El Norte de Castilla, del 12 de noviembre de 1946. es el que me inspira hablaros sobre la fabrica de harinas del segundo salto, y de los sucesos allí acontecidos y las consecuencias de estos.
Creada la fabrica en 1853, a la vez que la de San Antonio, fueron dotadas las dos harineras, de ocho parejas de piedras cada una, en el primer contrato, con la Compañía, los  arrendatarios firmaron por cinco años, aunque en alguna ocasión se superaría ese tiempo, en el contrato, se les prohibía montar mas piedras sin el permiso de la compañía, y realizar las labores normales de mantenimiento, y contratar un seguro de incendios con la compañía La Urbana, y gracias quizás a este ultimo requisito que parece premonitor e imprescindible, en el contrato, el paso de los años y diferentes sucesos hacen que actualmente conservemos estos edificios, que se yerguen, como perlas de aquella industria harinera, que se instalo en Medina de Rioseco en el siglo XIX.

Recorte de la carta remitida a la Compañía de Seguros.
Los dos hermanos agradecidos por la rápida resolución agradecen a la Compañía y a su subdirector

La Pura nombre de nuestra fabrica de harinas, desde muy temprana edad, ya tuvo el primer suceso con el famoso altercado del Motín del Pan del 22 de Junio de 1856, igual que su vecina la de San Antonio, incendiándose las dos, por los amotinados, después de varias detenciones y de la venta de hierro a los herreros locales, la Compañía del Canal prohibió la venta de cualquier material procedente de las fabricas y contratando para ello a dos peritos para elaborar un expediente de indemnización por las perdidas sufridas y tardando casi dos años en volver a elaborar, con normalidad.
Ya en 1939, la Compañía del Canal en liquidación, vende la fabrica a los hermanos Saturnino y Clemente Rueda, que inician la elaboración normal de molienda, hasta que en el año 1946, repitiéndose otra vez el triste suceso acontecido hacia ya noventa años, un incendio asola la fabrica, volviéndose a parar su fabricación y debiendo solicitar la tasación de nuevo a la compañía de seguros, de los grabes daños ocasionados en ella y premiando a la compañía de seguros con esta carta de agradecimiento por tanto esfuerzo, de este desastre procede el estado actual de la fabrica, dando una moderna maquinaria, que estuvo activa hasta 2012.

miércoles, 3 de enero de 2018

NOCHE DE REYES...


Las Navidades no son una fiesta cualquiera. La sola mención de la Navidad hace aflorar espontáneamente recuerdos, sentimientos y vivencias, siempre gratos, aun en medio de las dificultades, porque la Navidad ha traído consigo siempre un rayo de luz, capaz de iluminar cualquier situación.

Un frío 5 de Enero, mi tío Jesús en el centro, recibe un magnifico regalo de un rey Mago
un tanto especial, su hermano Andrés.

La fotografía que hoy os muestro, me evade al tiempo de los Reyes Magos de mi familia, en los que el esfuerzo de la ama de casa, es decir mi abuela Teo, era implacable, ya que llegando la mañana del 6 de enero, nunca les falto un regalo al levantarse de la cama.
Mi abuela estiraba el sueldo para conseguir la ilusión, pero mi abuelo con su sabia habilidad con las manos, conseguía la magia, fabricando el perfecto regalo, con unas herramientas rudimentarias y toscas, dedicando parte de su tiempo libre durante meses, a confeccionar un comedero para palomas que después se convertiría en un precioso armario de muñecas.
La noche del 5 de enero todo era un ritual, después de haber preparado los zapatos, perfectamente adecentados para la perfecta revista de sus Majestades, mi abuela disponía la mesa para cenar, acelerando el ritmo de la misma con el simple comentario, ¿No oís los camellos? ¿Creo que ya oigo las pisadas de los camellos...?; llegando a recordar a día de hoy, como mi madre llegaba a abrasarse la boca, al intentar acabar las sopas de ajo a la mayor celeridad posible, llegando incluso a tropezar con los escalones al intentar avanzar mas rápidamente hasta la habitación.

Hoy después de tantos años, la magia de esta fecha tan entrañable en el calendario no ha cambiado y seguro que al despertarse la Ciudad de los Almirantes, los salones de las casas, se han vuelto a llenar de alegría desbordada ante los diferentes presentes, haciendo que los mayores vuelvan a la niñez viendo reflejado en sus nietos, la candidez ilusionada de entonces en sus rostros.